Cuento: "Lucia" por Carlos Daniel Martínez
Lucia siempre fue una niña no muy comprendida, era
pequeña, delgada y de piel blanca; vivía cerca de unas montañas en una pequeña
cabaña junto con sus siete hermanos de los cuales ella era la tercera y con sus
dos padres David y Regina.
Su familia siempre fue una familia muy humilde, su padre era carpintero, él era muy trabajador, luchaba para que a su familia no le faltara lo básico, y su madre vendía fruta en una pequeña aldea, ella al igual que su esposo trabajaba día a día para también poder sacar a su familia adelante.
Un día Lucia se encontraba caminando en el bosque
pensando si realmente la querían sus padres y hermanos, de repente, tropezó y
cayó, al levantarse se asombró ya que con lo que se había tropezado era un
pequeño espejo de mano, parecía hecho de oro y con muchas esmeraldas
incrustadas, lucia lo tomo, lo guardo en su mochila y se fue.
Durante el camino a casa, observo como un ejército cargado con caballos, tanques y soldados se acercaban a la aldea en la cual trabajaba su madre, Lucia aterrada corrió hasta su casa.
Durante el camino a casa, observo como un ejército cargado con caballos, tanques y soldados se acercaban a la aldea en la cual trabajaba su madre, Lucia aterrada corrió hasta su casa.
Los soldados comenzaron a disparar hacia la aldea,
lamentablemente, la madre de Lucia recibió una bala perdida y murió.
Lucia al recibir esta noticia se trastorno mucho, no
sabía que hacer sin su madre, solo le quedaba su padre y sus hermanos.
Al día siguiente en el funeral de su madre, lucia lloro mucho, la única familia que tenía y conocía eran su padre y sus hermanos, ella se sentía atada, ya que su madre era la persona que realmente admiraba.
Al día siguiente en el funeral de su madre, lucia lloro mucho, la única familia que tenía y conocía eran su padre y sus hermanos, ella se sentía atada, ya que su madre era la persona que realmente admiraba.
Su padre tuvo que trabajar más duro, ya que solo
quedaba el para poder sostener a su familia. Durante mucho tiempo David no pudo
vender ni un solo mueble, había días en que no tenían para comer, sus hijos
tenían que pedir comida a los vecinos, él se sentía frustrado, pensando en que
pasaría si no le siguen comprando muebles, así que tuvo que tomar una decisión,
mandar a trabajar a sus hijos, excepto a los dos hijos más pequeños.
Lucia nunca faltaba a la escuela, ella era muy
dedicada, pero por este suceso tuvo que abandonar la escuela y comenzó a
trabajar como repartidora de periódicos de los cuales sus ganancias eran solo
lo que le daba la gente a las cuales repartía.
Con lo poco que ganaban a la semana, a su familia nunca
le falto lo básico como la comida. Una noche Lucia se encontraba revisando un bolso, cuando se percató de
algo raro, cuando lo saco era aquel espejo de oro solido con gemas incrustadas
que encontró en la tarde que murió su madre, Lucia lo volvió a mirar y tomar
con delicadeza y se percató que no era ninguna imitación, entonces pensó que si
vende podría obtener mucho dinero y así poder solucionar los problemas
económicos de su familia.
A la mañana siguiente, justo como todos los días Lucia
se tenía que levantar muy temprano, para realizar el desayuno y almuerzo de su
familia, al terminar esto, se puso a barrer la cabaña y al finalizar esto, tomo
el bolso que tenía el espejo y se fue a trabajar.
Al finalizar su jornada de trabajo, de la cual solo recaudo la cantidad de 30 pesos de casi 70 cabañas a las que va a repartir, fue a una tienda de antigüedades en la aldea en la cual también cambian joyería por dinero, cuando llego, le dijo al señor que quería saber el valor aproximado de su espejo, el señor que era el único empleado y dueño de la tienda, lo tomo y observo muy finamente de arriba a abajo, de un lado a otro y le dijo que ese espejo llegaría a valer aproximadamente 70,000 pesos, pero que él no contaba con esa cantidad para poder comprárselo, solamente le dijo a lucia que si quería venderlo tendría que ir a una tienda similar pero en la ciudad, la cual no se encontraba muy lejos de la aldea, lucia lo tomo dio las gracias y se fue.
Después de semanas de que casi toda su familia trabajaba, pudieron ser sustentables, David comenzó a vender mucho más de lo que vendía anteriormente, en esos días, Lucia tomo la decisión de viajar a la ciudad para poder vender el espejo, era un gran reto para ella ya que pocas veces viajo a la ciudad con su madre, pero esta vez estaba sola, así que ya muy decidida salió muy temprano una mañana, esta vez no hizo el almuerzo ni limpio la casa, compro un boleto para viajar a la ciudad y se fue.
Cuando llego a la ciudad, se percató de que muchas
cosas habían cambiado desde la última vez que había ido, con lo poco que
conocía, camino por todo el centro de la ciudad hasta encontrar una casa de
empeño, ella entro, volvió a preguntar por el valor aproximado del espejo y
esta vez le dijeron que lo podían comprar a la cantidad de 76,000 pesos,
entonces ella lo pensó y finalmente lo vendió a esa cantidad.
Inmediatamente tomo el siguiente autobús y regreso a su
casa, escondió muy bien el dinero, ya que quería dárselo de sorpresa a su
padre, al terminar esto volvió a su trabajo. En la noche, cuando llego, fue
hacia su escondite y tomo 15,000 pesos para ahorrarlos para su futuro, así que
en la hora de la cena le conto todo a su padre, desde que se encontró el espejo
hasta cuando lo vendió y le entrego la cantidad de 61,000 pesos, su padre se
asombró y lloro, posteriormente abrazo a todos sus hijos y les dijo que ya no
sería necesario que trabajaran, ya que además del dinero que recibió del
espejo, él había encontrado un trabajo muy estable y con buena paga en una
maderería que se encontraba cerca de la ciudad, además de que seguiría
trabajando como carpintero en la aldea para aumentar más su ingreso.
Una semana después, Lucia y todos sus hermanos se
reincorporaron a la escuela, Lucia se volvió a adaptar, entregaba todos sus
trabajos, era muy dedicada y sobretodo responsable y respetuosa. Ella seguía
los pasos de sus hermanos mayores que también eran igual a ella.
Lucia se graduó de cada institución con honores que
fueron primaria, secundaria y bachillerato, con los 15,000 de lo que tomo del
espejo más sus ahorros sumaban 20,000 pesos, con este dinero, decidió seguir
con el negocio de su madre, lo arreglo y decoro ella misma, en poco tiempo su
negocio se reconoció en toda la aldea por su gran calidad, además que después
de un tiempo, su negocio se convirtió en el puesto con mayor ingresos de toda
la aldea, ya que además de la gente que le compraba de la misma aldea, también
venían de la ciudad a comprar, su padre se sentía orgulloso y no solo de ella
sino de todos sus hijos que llegaron a ser grandes profesionistas y personas de
bien.
Pasaron los años y lucia se casó con un joven
profesionista y responsable que la quería por lo que era no por lo que tenía,
tuvo 2 hijos: José y Roberto, a los cuales les fomento todos los valores que su
madre le había enseñado, continuo con su puesto y viviendo en la aldea, su
esposo Roberto trabajaba como ingeniero en una fábrica en la ciudad. Sus hijos
recibieron la misma educación y llegaron a ser unos excelentes adultos con muy
buenas carreras, José estudio ingeniería electrónica como su padre, mientras
que Roberto estudio medicina.
Hoy en día lucia ya es abuela, viviendo con su esposo
en la misma aldea que la vio nacer, ella siempre recuerda y le cuenta a sus
nietos todo lo que vivía con su madre, además de todo lo que aprendió de ella,
y se dio cuenta que gracias a todo lo que aprendió nunca hubiera podido llegar
a ser lo que es ahora.
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